El juego que todos juegan

La simulación será la esencia del proceso electoral para elegir gobernador en el Estado de México. Entre encuestas y discursos demagógicos, los actores de facto de la supuesta contienda tanto del PRI y sus rémoras, como de la supuesta oposición del PAN, PRD y la remolacha forrajera de vividores de los partiditos, serán los protagonistas de la farsa de junio del 2017.

Barrales y Anaya dicen que están tejiendo una alianza para sacar del poder al tricolor de la tierra mexiquense. La simpática ingenuidad deliberada de ambos lidercitos, moverá y removerá comentarios, análisis profundos y encenderá una llama ficticia de esperanza para quienes piensan que la lógica de una alianza puede remover al PRI de sus décadas de imperio.

Jugar a ganarle no a un partido sino a un grupo encaramado hoy en los Pinos, será una especie de novela distópica –lo contrario a utópica-, sobre todo  por los personajes, convertidos en ingredientes, que ya se encuentran relamiéndose los colmillos y que su ambición personal no tiene nada que ver con el bienestar de la sociedad.

Tanto Barrales como Anaya saben y viven con la conciencia de que su contrincante a vencer no es el PRI, sino el enemigo lo tienen en casa, en su propia piel partidista que tiene acuerdos de beneficio unilateral. Ni Fox ni Calderon estando en los Pinos pudieron derrotar a la marea roja de esos tiempos en tierra mexiquense. Las urnas serán textualmente un mudo testigo.