**Juan Hugo con un pie fuera del PRD, Óscar González lo acecha**

**Diputado Guadarrama usa a Tlalcilalcalpan en disputa con Maya Doro**

Al parecer en el Estado de México no ven con buenos ojos la posible llegada de José Narro Robles al liderazgo del PRI nacional, aunque no lo dicen abiertamente, las acciones dicen más que las palabras, entienden la necesidad de reestructurarse en un proyecto más joven, con ideas frescas y caras nuevas para ofertar a La Mayoría Silenciosa.

El PRI se mueve, aunque no se le ve forma, no tiene cabeza visible, le falta liderazgo, pero la maquinaria del PRI-Gobierno ha iniciado recorridos por todo el Estado de México, apoyado en sus cuadros más jóvenes, trata de mostrar que se ha refrescado; contrario a lo que se espera en ámbito nacional, en donde su próximo líder podría ser un dinosaurio con ideas modernas.

Apoyados en la credencialización de cuadros han iniciado reuniones, tratan de revivir lo más pronto posible, las elecciones intermedias están a la vuelta de la esquina y no quieren otro congreso con mayoría de Morena, apenas tienen el tiempo necesario para levantar el animo de su militancia; mientras en lo nacional se espera una batalla épica por el control del cascaron del partido tricolor.

Los tiempos del PRI nacional y estatal no están coordinados, van en paralelo, pero separados, en una línea pelearán por el tipo de proyecto que debe encabezar su partido durante los próximos años; en la otra, lo local, tratan de revivir y recuperar algo de lo que perdieron en las urnas el año pasado.

Enfrentan problemas graves, son huérfanos de liderazgo, no tiene la presidencia de la República y enfrentan una de las crisis más grandes de sus noventa años de vida; en lo local, no tienen líder, Alfredo del Mazo está desaparecido, Alejandra del Moral, su líder de partido, no tiene la experiencia ni la fuerza para arrastrar a su gobernador, en el gabinete no hay quien llene ese vacío de poder que deja del Mazo.

A pesar de ello, tienen una ventaja, el presidente, Andrés Manuel López Obrador, al parecer cometerá el mismo error que Vicente Fox, los dejará vivir, no los ubicará en su justa dimensión, no los atacará, no los reducirá a cenizas, a pesar del daño que le causaron a México; se han vuelto sus aliados para la gobernabilidad y los ve como los panistas de los años 2000 vieron al PRI, son un mal necesario.

Para La Mayoría Silenciosa el ciclo del Partido Revolucionario Institucional ha terminado, luego de 90 años de vida, es necesaria su renovación con cambio de siglas y estatutos incluidos o definitivamente su entierro.

EN EL PRD

Es casi un hecho la partida del alcalde de Netzahualcóyotl, Juan Hugo de la Rosa, del PRD, de eso no hay duda, el problema que tiene es a dónde ir; los caminos en la izquierda están muy espinosos, en Morena no hay cabida, el PES acaba de perder su registro, en MC no cumplen los pactos y en el PT el dueño es Óscar González, quien acostumbra a usar a los grupos, pero luego les cierra las puertas, ante la amenaza de que le quiten el débil liderazgo que tiene.

Los nuevos partidos están en formación y no tienen reglas claras, ayudar a lograr el registro es un albur en el cumplimiento de acuerdos. Pero serían los únicos que le abran las puertas con los cuadros de vividores que lo acompañan, la verdad gente como ‘Los Medina’ en Toluca no abonan en materia electoral, incluso ellos mismos no están convencidos de acompañar el alcalde de Neza en su aventura; sin embargo, es su sustento económico y no pueden renunciar a él.

El resurgimiento del PRD sin el alcalde del Neza es casi nulo, pero no imposible, su partida sería un duro golpe en lo económico y en lo político para ADN, de Héctor Bautista; por esta razón, el líder del PT, Óscar González ya lo acecha para integrarlo a sus filas y gana por los dos lados; por uno, debilita más al PRD y por el otro fortalece sus filas para la elección intermedia.

EN EL PT

Llama mucho la atención el interés del diputado del Partido del Trabajo, Luis Antonio Guadarrama, para que los habitantes de San Francisco Tlalcilalcalpan se conviertan en municipio y se separen de Almoloya de Juárez; si bien es cierto que el diputado pertenece a esa comunidad, los resultados electorales de la anterior elección no le favorecieron en su lugar de residencia, más bien, lo ve como una oportunidad mediática para golpear al alcalde, Luis Maya Doró, con quien tiene rivalidad política.

Lo mejor que puede hacer el diputado Guadarrama es leer la Constitución del Estado de México para conocer los requisitos de ley y facilitar la infraestructura que haga falta para que sus vecinos tengan más posibilidades de convertirse en municipio y dejar de lado su oportunismo político.