TOLUCA, Edoméx., 23 de diciembre del 2016.-  A vísperas de la noche buena y la llegada del niño Jesús en los hogares mexicanos, varios “niños” han sido llevados a restauración luego de romperse o simplemente para darles un retoque.

La señora Alma Rueda lleva alrededor de 30 años restaurando niños Dios y demás figuras religiosas, además de otros objetos, de cualquier material que va desde la cerámica, el yeso, la madera y la resina.

En entrevista, la señora Rueda informó que se involucró en el arte de la restauración gracias a su padre, quien era escultor, por lo que tanto ella como sus hermanos, se involucraron desde pequeños en la actividad y para cuando llegó el momento de decidirse respecto a la carrera a la que estaba por tomar por el resto de su vida, se inclinó por la restauración.

“Él era escultor, y a mí siempre me gustó, yo estudié restauración por lo mismo de que al involucrarme en esto, me gustó y aún me gusta”, dijo.

Pese a que en ocasiones tiene que reconstruir prácticamente a un niño Dios, no es sinónimo de dificultad, debido a que gracias a la experiencia que tiene en la materia, doña Alma es capaz de rehacer las figuritas que sus clientes le llevan a su negocio ubicado en Heriberto Enríquez, a unos pasos del Camino Viejo a Ocotitlán.

Ante las nuevas tecnologías, dijo que la tradición de arrullar al niño Jesús ha prevalecido, lo que a ella le beneficia principalmente a fin de año, debido a su gran labor.

“No compran un niño Dios, prefieren llevarlo a restaurar, la gente es muy católica, muy creyente, y las tradiciones lejos de desaparecer han tomado fuerza, sobre todo en lugares como aquí, en el Estado de México”, expresó.

Cabe destacar que de acuerdo con datos recabados, el arrullar al niño Dios, es una tradición extranjera que llegó a México tras la llegada de los españoles.